¿Sabes qué es la luz azul?
Es la luz que emiten las pantallas electrónicas de ordenadores, televisiones, móviles, tablets, así como los fluorescentes y muchas luces LED.
La luz azul forma parte del espectro de las luces frías. Sus ondas son más cortas, pero también más intensas que las de las luces cálidas. Se sitúa justo antes del espectro ultravioleta (UV), que no es visible, y como ocurre con otras radiaciones, tiene efectos positivos y negativos sobre nuestra piel.

Los efectos beneficiosos del sol son conocidos: favorece el bronceado y estimula la producción de vitamina D. Sin embargo, la sobreexposición puede provocar quemaduras graves y aumentar el riesgo de cáncer de piel.

Pero hoy queremos centrarnos en otra exposición menos evidente:
la que ocurre dentro de casa, en la oficina o frente a pantallas, una exposición continua que muchas veces no controlamos o ni siquiera somos conscientes de que se está produciendo.
En la piel, una exposición prolongada a la luz azul puede favorecer la aparición de manchas y envejecimiento prematuro si no se toman ciertas precauciones.

Aunque pueda parecer exagerado, no está de más utilizar una crema de día con un ligero factor de protección solar, siempre libre de tóxicos, o un maquillaje hidratante que ayude a proteger la piel frente a este tipo de radiación.
En MEM trabajamos con los maquillajes de Esse, que además de tratar la piel gracias a sus activos ecológicos, no contienen filtros químicos y ayudan a protegerla durante esas jornadas en las que es casi inevitable pasar horas delante de dispositivos electrónicos.
Existen hasta diez tonos distintos, que pueden mezclarse entre sí. Es una base de maquillaje ligera, uniforme y natural, que no cubre en exceso y deja respirar la piel.
Además, como recomendación extra, existen gafas específicas que ayudan a proteger la mácula de la luz azul. Suelen rondar los 40 € y son especialmente recomendables para personas con ojos claros, que cuentan con menor protección natural.
En resumen: la cantidad de radiación HEV (luz azul) que emiten los dispositivos electrónicos es solo una fracción de la que emite el sol, pero el tiempo de exposición y la cercanía constante a las pantallas es lo que empieza a preocupar a los médicos por sus posibles efectos a largo plazo, especialmente sobre la visión.
Cuidar tu piel y tus ojos frente a la luz azul es un pequeño gesto que puede marcar la diferencia a largo plazo.

